Las 37 aplicaciones de Yang Chengfu

37aplicacionesMadrid, España
Sábado 8 de agosto – Martes 11 de agosto
8º Campamento de 4 dias de Empuje de Manos
¡4 días completos de entrenamiento!

El maestro Yang Chengfu (楊澄甫 1883-1936) describe treinta y siete formas principales en su libro de 1931 “Método y Aplicación del Taijiquan” (Tàijíquán Shǐyòngfǎ 太極拳使用法). Sugiere que estas formas son esenciales para la comprensión de la aplicación marcial. Después de listar todos los movimientos en la forma larga afirma, “La secuencia completa de setenta y ocho posturas descrita anteriormente está compuesta en su totalidad de treinta y siete formas distintas.” (以上太極拳名稱三十七全套七十八個姿式完)

Aunque muchos profesores de Taijiquan se colocan dentro del linaje de este maestro famoso, pocos trabajan con su método. En este fin de semana vamos a empezar a estudiar las fascinantes y sorprendentes aplicaciones que Yang Chen Fu había procurado que todos supiéramos.

Horario: de 10 a 18:30
Escuela Superior Serrato
Calle Almansa 47,28039 Madrid, España (Zona Cuatro Caminos)
Precio 375€.     350€ para reservas confirmadas antes del 15 de julio.
Contacto: Javier (+34) 647 69 79 52 jarnanz@yahoo.es www.aprendetaichi.com

Principios para la práctica del Tuishou

practicar-tuishouCuando la gente aprende tuishou es normal ver que en su proceso de entrenamiento se pase de hacer círculos básicos a una o dos manos y con suerte algo de “4 manos” a trabajar “libre” y a ser totalmente competitivos. El problema es que las diferencias que hay entre las técnicas que aprenden y las que practican en el “empuje libre” son tan grandes que parecen dos actividades completamente diferentes.

Aprender a trabajar libre es un proceso lento en el que la libertad se va introduciendo de manera muy gradual. Moverse de manera libre implica, no sólo tener unas habilidades técnicas determinadas, sino también tener un adecuado proceso de toma de decisiones que del mismo modo se debe entrenar de manera sistemática.

Vamos a tomar como punto de partida para presentar este método a una persona que ya ha realizado un entrenamiento técnico adecuado que quiere empezar a realizar tuishou libre. Es una insensatez comenzar a hacer este trabajo antes de haber desarrollado ciertas destrezas, porque si así fuera, sería incapaz de aprender después toda la base que necesitará. Para ello contamos con que ha realizado un estudio sobre la mecánica básica del tuishou mediante los 8 Métodos de Disco o cualquier otra metodología completa y coherente y ya con una base sólida, domina el trabajo del Sizheng Tuishou (Cuatro Manos), que nos servirá como vehículo sobre el que desarrollaremos este proceso.

El primer paso sería trabajar, siempre sobre el círculo de 4 manos de manera que uno de los participantes realiza el estudio y el otro colabora dejando que su compañero trabaje. Se puede elegir un cambio concreto de la dirección del círculo o un momento en particular del método y ahí tratará de buscar diferentes aplicaciones o técnicas. Esto lo realizará durante un tiempo pactado en el que el compañero sólo se preocupará de hacer el ejercicio simple y dejar que el que esté estudiando se pueda tomar el tiempo que necesite para buscar el momento, los ángulos, experimente variaciones, etc. Una vez pasado el tiempo, se intercambian los papeles. Es importante en esta fase centrarse sólo en buscar variaciones de un mismo tema y no utilizar diferentes momentos del círculo o distintos cambios en cada intento. El objetivo del ejercicio es aprender a identificar una zona o sensación concreta y desde ahí estudiar que posibilidades ofrece ese momento en particular. Si se cambia constantemente el lugar de estudio sin alcanzar el entendimiento adecuado, no se podrá alcanzar el objetivo de manera apropiada.

El siguiente paso es una evolución del anterior. En la primera etapa se busca ser capaz de identificar el lugar y momento en el que realizar la aplicación y podemos sacar al compañero. En este momento, el que realiza el estudio es responsable de traer de vuelta al compañero al círculo de cuatro manos. Lo que se practica en este estadio es a realizar con más control las aplicaciones, pues no queremos perder la conexión con el compañero, y a desarrollar más en profundidad la habilidad de manipular la estructura del oponente, en este caso, mediante el volver a traerle al centro.

En una tercera etapa, ambos practicantes pueden desarrollar sus técnicas. Cada uno tendrá su objetivo particular o zona de estudio. Se puede decidir si hacer de manera alternada o cada uno cuando encuentre la oportunidad. En este momento, el compañero sigue cooperando con el que está estudiando la técnica, es decir, en el momento en el que uno de los dos inicia una acción, el otro se deja hacer para permitir el estudio de la técnica completa.

En el cuarto nivel, el compañero deja de cooperar y trata de resistir las técnicas que le hacen. En un primer momento se pueden seguir alternando los turnos de estudio haciendo que uno de los practicantes realice 3 o 4 técnicas de seguido y el otro resista y más adelante permitir la posibilidad de realizar la técnica en cuanto uno de los dos encuentre el momento.

Hasta este momento la intensidad del trabajo debe ser suave. Se está buscando estudiar la técnica y explorar las diferentes posibilidades. Es fundamental en este proceso un compañero colaborador ya que en el momento en el que empiece a haber cierta competición en la práctica, de manera automática se pierde la posibilidad de estudiar correctamente.

A partir de este momento ya se puede empezar a ser más competitivo, pero sin perder de vista el objetivo. Todavía no estamos trabajando del todo libre aunque ambos practicantes estén tratando de encontrar el momento de realizar una técnica al compañero y evitar que se la hagan, porque siempre se acaba volviendo al ejercicio de 4 manos una vez que la acción ha terminado o no ha tenido éxito.

Practicar de esta manera permite que si el nivel de uno de los practicantes es mucho más alto, poder bajar la online casino intensidad para permitir que el compañero pueda estudiar, o cambiar su modo de entrenamiento para practicar una actitud más defensiva, tratar de trabajar estar más conectado, dejarse llevar a situaciones peligrosas y trabajar como retomar el control, etc. Siempre se puede plantear el entrenamiento como una situación a la que sacar provecho.

Si algo no funciona o no se es capaz de realizar, este tipo de trabajo te permite seguir estudiándolo. Realizar tres o cuatro experimentos con la colaboración del compañero te pueden permitir conocer los fallos y aprender a solucionarlos. Todo el ejercicio debe ser un laboratorio que nos permita estudiar los procesos hasta llegar a las conclusiones que buscamos.

Este trabajo aproxima al practicante al tuishou libre de manera gradual, permitiendo que vaya siendo capaz de dominar los distintos niveles añadiendo grados de libertad de manera progresiva facilitando su dominio al poderse centrar en problemas concretos de uno en uno. En todo el proceso es fundamental seguir un buen método y realizar acuerdos con el compañero para establecer los objetivos de la sesión de entrenamiento, dejando claro que es lo que se puede y lo que no se puede hacer para no desviar la práctica.

Al practicar lo ideal es estar un 80% del tiempo estando pegados y conectados, sintiendo lo que está pasando, un 15% tratando de buscar el centro y un 5% haciendo técnicas. Sin embargo lo que nos encontramos muy a menudo es un 95% del tiempo tratando de empujar, un 5% buscando el centro y 0% en tratar de establecer conexión y sentir que es lo que sucede. Si una persona del segundo tipo practica con una del primero, puede que a corto plazo haya desarrollado ciertas habilidades, disponga de unos cuantos trucos entrenados muy útiles, tenga piernas fuertes o flexibles y consiga desplazar al primero, pero a largo plazo, no tendrá ninguna oportunidad. Con cada empujón desarrolla su ego, pero no su arte. Esas habilidades no perduran en el tiempo y sólo la destreza basada en el verdadero entendimiento del taijiquan, permite seguir siempre avanzando y desarrollando una pericia cada vez mayor.

Trabajar de esta manera, conectarse, sentir, tratar de saber lo que es real, quizá no sea tan satisfactorio como ser capaz de empujar al oponente, pero permite desarrollar verdaderas habilidades. Hacer del círculo de 4 manos el centro del entrenamiento, incluso en el estilo libre, nos permite mantener ese 80% de sentir que es lo que pasa, que es real. Y al final, no será necesario empujar al oponente, el mismo te ofrecerá su centro.

Javier Arnanz
Instituto Movimiento y Salud

El nunca bien entendido problema del "doble peso"

fernandoEl doble peso es considerado uno de los pecados técnicos más grandes del Tai Chi Chuan, aunque no es un problema exclusivo de este arte, otras artes internas y externas analizan este tema con diferentes nombres y relevancias.

Algunos practicantes hablan casi con miedo del doble peso, como si fuera una bestia que ataca sin aviso. Otros están atentos para ver si detectan en algún video de una escuela rival alguien que esté cayendo en este error. Pero lo cierto es que poca gente comprende lo que es realmente el doble peso.

La definición de doble peso más extendida es la que define la situación en que nuestro peso está repartido 50/50 en cada pie. Por eso algunos afirman que la posición de mapu (mabu), posición del caballo o del jinete de hierro no puede formar parte de un arte marcial interno, ya que es notorio que para mantenerla el peso debe estar equitativamente distribuido. Este es un buen ejemplo de la escasa comprensión de este tema.

En primer lugar no creo que ninguna postura tenga que desestimarse a priori, fundamentalmente porque son “posturas”.

¿Qué quiero decir con esto? Las posturas son como los fotogramas de una película, aislados del resto parecen algo quieto, casi inútil. De hecho la tendencia “moderna” es la de criticar y reírse en general de las posturas marciales tradicionales. Lo cierto es que por ser interpretadas como algo estático, la mayoría desconoce la verdadera utilidad de cada una (que no es para que queden bonitas, eso es lo primero).

Pero tanto hablemos del doble peso como de su eficacia en general, lo que nadie hace es recordar que una postura es un cuadro congelado que forma parte de una cadena de movimientos.

Repito, el análisis estático de las posturas puede conducir a muchos errores si olvidamos vincularlo a su contexto dinámico. Entendamos que, tanto si caminamos como si realizamos un ejercicio de TCC, evitar el doble todo el tiempo es imposible. El movimiento de nuestro cuerpo se basa en la traslación del peso de una pierna a otra. Lo que significa que en algún momento nuestro peso estará equilibrado 50/50, lo contrario es físicamente imposible.

Pero, si no se puede evitar totalmente, ¿por qué se insiste tanto en no estar en doble peso?

 

Moméntum vs Cinética

Las artes marciales internas basan su poder en el momentum, es decir, en la fuerza lineal transmitida de nosotros al contrincante. Es su objetivo el mantener y aprovechar el moméntum.

Cada una, a su manera intenta preservar esta energía alimentándola constantemente, como el operario de una caldera de vapor de una locomotora, tirando carbón constantemente para no perder el impulso. Continuando con el símil literario, la locomotora, que es el moméntum , es común a todas las artes , pero el carbón que cada una usa es diferente.

El maestro Djurdjevic hace una excelente diferenciación técnica que yo me permito aquí interpretar.

El xing yi chuan lo hace mediante el uso de la gravedad, es decir mantiene el moméntum mediante la presión hacia abajo para “recargarlo” mediante compresión contra el suelo y su correspondiente expansión.

El pa kwa chan lo consigue mediante el uso de la espiral, mantiene el impulso modificando la extensión y reducción de los círculos, como quien enrolla un cable en una enorme bobina, manteniendo la trayectoria lo suficientemente tensa como para mantener el efecto de transmisión del moméntum.

El tai chi chuan lo gestiona mediante la continuidad, lo que en cierta forma es el chan se jing o “enrollar la seda”. Lo consigue contrayendo o expandiendo el centro, ya sea llenando o vaciando para mantener el flujo continuo de energía.

Si miramos la fórmula del momentum tenemos que es igual a la masa x la velocidad. Esta es la gran diferencia con las artes marciales externas que usan mayormente la energía cinética.

En las artes internas el ataque trata de transferir la totalidad de nuestro peso al contrincante, independientemente de la velocidad. Por eso muchas veces le dice uno a sus alumnos que la técnica la hagan lenta, porque si a baja velocidad es efectiva, a alta lo será más.

A esto se debe que en TCC y en las demás artes internas, la velocidad no sea una prioridad (no porque sea despreciable, sino porque a nivel pedagógico la velocidad se usaría para compensar defectos en estructura, relax, distancia y movimiento, por lo que su uso suele postergarse). Sabemos que el TCC fue creado para usarlo cuando eres más viejo, lento y débil que tu oponente. Así que será el correcto uso de tu estructura corporal y tu relax el que hará el trabajo.

Pongamos por ejemplo dos bolas de billar impactando. ¿Quién no ha visto que aunque una bola sea golpeada muy despacio por otra, ésta se mueve igualmente y puede que incluso recorra un gran tramo por la mesa de billar?

Eso es porque una bola le ha cedido totalmente su moméntum a la otra.

En las artes marciales externas se trabaja más con la cinética. Es decir que se acelera un puño o un pié todo lo que se puede para causar un buen impacto. La fórmula de la energía cinética es la mitad de la masa x la velocidad al cuadrado, es decir, que la velocidad es el parámetro más relevante.

Así que más te vale ser joven o rápido o muy fuerte para que el golpe sea efectivo.

Si pensamos en dos pelotas de goma, para que una mueva a la otra, tiene que acelerar mucho, de lo contrario, por el tipo de superficie, habrá poco movimiento dado que se amortiguará el impacto.

En TCC, nuestra estructura corporal y nuestro relax nos transforman en una masa sólida que transmite, sin importar la velocidad, la fuerza al adversario, concretamente nuestro peso.

Si olvidáramos por ejemplo el relax y tensáramos los brazos al practicar un fuerte empuje, nuestros brazos se aislarían del resto del cuerpo, volviéndose amortiguadores (como la pelota de tenis) en lugar de transmisores de la fuerza aplicada.

Cuando eso pasa los novatos empiezan a forcejar y los más veteranos solemos decirles “no uses fuerza” que es como decir “vuelve a re-conectar todo tu cuerpo que sólo estás usando una parte aislada”.

 

Doble peso, no sólo está en los pies

Como ya vimos, el TCC se especializa en crear y mantener ese fenómeno de transmisión de fuerza gracias a un factor dinámico fundamental: la continuidad de movimiento.

Todo arte marcial es esencialmente movimiento. Lo estático sólo se usa para aislar partes de su contenido y poder estudiarlo y aprenderlo. Una práctica marcial seria, debería incluir el ensamblaje de esas partes en un todo realmente vivo. La quietud es para el TCC lo que un cadáver a la medicina, es algo para estudiar, pero sin vida.

Cuando se estudia el doble peso en una postura en estado de reposo es a efectos de corrección estructural, pero tiene que mantenerse en mente que eso será algo móvil. Se estudiarán detenidamente la apertura o cierre de las articulaciones del fémur con el sacro.

Generalmente se empuja al practicante para que corrobore si tiene “raiz”, es decir si aguanta en el sitio sin ser vilmente empujado.

Pero, ¿qué pasa con la postura del jinete de hierro, del caballo o “mapu” y su mítico y odiado 50/50 en cada pie?

¿Qué pasa con la postura de combate “santishi” de xing yi chuan que tiene el peso repartido casi 50/50? ¿Son ineficaces? ¿Inútiles? ¿Los grandes maestros estaban borrachos cuando la inventaron?

Seguramente que no. Lo que sucede es que hay posturas que se aprecian sólo en un contexto dinámico. En movimiento, cualquiera de estas posturas será eficaz para ceder el impulso de la técnica y seguramente no tendrán para nada 50/50 repartido entre sus pies, porque el impulso sólo puede ser dirigido eficazmente en una dirección a la vez, por lo que apenas extienda un puño o un pié bien conectado a mi estructura, existirá un traslado del peso en esa dirección, favoreciendo el moméntum y rompiendo el doble peso. (Por supuesto la transmisión de esa energía debe ser controlada, de lo contrario sólo existe un desmoronamiento general de nuestra estructura.)

Es decir, no porque veamos las piernas paralelas y flexionadas igual, tienen ambas el mismo peso en ellas. El comprobar una postura de gato o arco en quietud es fácil y práctico a fines didácticos. Pero lo que generalmente se olvida es que ese test es insuficiente.

Estar “enraizado” es sólo una parte de la cosa. Si yo no puedo salir de ese estado de raíz y transformar la fuerza aplicada caeré inevitablemente en doble peso.

¿Cómo? Simplemente porque si mi adversario y yo estamos igualados en empuje y resistencia, hemos destruido la transmisión del momentum, por lo tanto, él y yo nos transformamos cada uno en una pierna de un cuerpo imaginario que reparte 50/50 el peso corporal.

Porque si tomamos en cuenta que según los maestros, cuando entramos en contacto con el rival, ya no existen dos cuerpos sino UNO SOLO, entonces el doble peso ya no es tema sólo mío, sino de cómo gestiono el peso del rival y si entre nosotros existen dos ying o dos yang, pues nada, hay doble peso también.

Por lo tanto, el doble peso no se circunscribe solamente a las piernas. Es bastante más sutil que eso. De nada sirve que yo tenga un correcto 60/40 distribuido en una postura de arco si la parte superior tiene el mismo peso que la parte inferior.

Si el “cielo” (del tantien para arriba)  y la “tierra” (del tantien para abajo) están igualados, es decir, si los dos están llenos o los dos vacíos, zás, hay doble peso también. El 50/50 va más allá de los pies, va en la intención, en el lleno o en el vacío, en la expansión y la contracción.

El concepto se aplica por todo el cuerpo de modo que podemos dividirlo en cuadrantes, generando un número impresionante de combinaciones, es decir, según la técnica a la que nos enfrentamos deberemos vaciar un hombro y llenar el otro, o llenar los dos hombros para poder vaciar la cintura y así de forma indefinida.

 

Doble peso, enemigo del moméntum

El doble peso no es más que el asesino del moméntum. Detener el moméntum es dejar que se muera una oportunidad de alcanzar nuestro objetivo.

Un combate es básicamente un juego donde una ventana se abre y otra se cierra en el ataque y la defensa y tenemos décimas de segundo para usarlas.

Si pensamos en enrollar la seda (chan se jin), imaginémonos que tiramos de una barca por un lago. Si se rompiera la cuerda tendríamos que arrojarnos al agua, empalmar la cuerda regresar a la orilla y empezar de cero. Lo mismo si cortamos el moméntum.

Es cierto que las artes marciales externas y los deportes de combate en su mayoría y al usar sólo la cinética, pasan interrumpiendo este proceso, en el cual se detienen y vuelven a empezar.

La filosofía de la NeiJiá (esuela interna) es diferente. Se basa en el flujo constante de la acción, un concepto muy taoísta la verdad. Y muy efectivo.

Para aumentar su efecto, las AAMM internas no sólo trabajan con nuestro moméntum sino con el del contrincante, lo que hace multiplicar la potencia. Sin duda esto las hace mucho más sutiles, más duras de dominar (y por eso muchos dicen que son anticuadas u obsoletas).

El gran enemigo es el doble peso, ya que caer en él nos obliga a “resetear” toda nuestra intención, matamos el impulso y destruimos el moméntum.

Desde el punto de vista de la salud, romper la continuidad implica, si hacemos una forma en solitario, que nuestras articulaciones y músculos trabajen de más ya que anulamos la conexión entre movimientos y desaprovechamos lo que yo llamo, “la inercia controlada del TCC”.

Desde el punto de vista del combate significa romper un ritmo natural que abre ventanas para que nos entre un ataque inesperado, desaprovechar nuestra energía y anular nuestra capacidad ofensiva-defensiva.

El trabajo estático donde corregimos el doble peso es apenas un inicio. El doble peso debe revisarse en todo el cuerpo y dependerá de la acción de nuestro adversario dónde debemos poner o sacar, dónde deberemos vaciar o llenar.

En mi humilde opinión, los trabajos en pareja tipo San Shou o Da Lü son excelentes para ir desterrando poco a poco este defecto.

 

¿Cómo nos damos cuenta de que vamos progresando?

Cuando sentimos que no hay huecos en nuestra rutina de pareja, que el impulso se mantiene sin perder la raíz, que un movimiento da luz al siguiente sin esfuerzo y con buena estructura y ya más avanzados, cuando somos capaces de cambiar el ritmo sin perder la continuidad, escuchando la fuerza, adhiriéndonos, siguiéndonos en una espiral continua.

 

El concepto tradicional sobre el DOBLE PESO no habla sobre la distribución en los pies

Siguiendo en mi investigación de este tema, he descubierto que el concepto tradicional del doble peso del que se pueden encontrar referencias en clásicos del TCC en su idioma original, no habla del peso repartido entre las piernas.

Cito al maestro/escritor/traductor Tim Cartmell:

“Aunque hay alguna lógica detrás de la definición del doble peso como el peso distribuido por igual entre ambos pies, esta es la explicación parcial, es decir que no es exacta. 

Cuando lees el Tai Ji Quan Classics en el original en chino , la definición y explicación de doble peso es clara e inequívoca. 

Doble peso se refiere al uso de la fuerza directamente contra la fuerza del otro. 

El uso de mi fuerza (peso) en contra de su fuerza (peso) crea dos “pesos” (centros) . 

Cuando dos centros separados de la gravedad se disputan, el más fuerte siempre gana. 

Este estado se produce naturalmente cuando la lucha es entre inexpertos y no es arte marcial. 

El principio subyacente de la aplicación del Tai Ji Quan es unir centros con tu oponente (un peso) de una posición dominante de modo que usted puede “tomar prestado la fuerza del oponente “y conducirlo a su técnica. 

Es interesante observar en el Tai Ji Quan Classics que doble peso se considera una” enfermedad ” y la razón de que los practicantes fracasen, incluso después de años de entrenamiento . La clave es unir nuestro centro con el del oponente y moverlo como una parte de ti mismo.”

 

Un párrafo lleno de inestimable conocimiento.

El maestro Byron Zhang siempre dice en sus clases y seminarios que debe desaparecer el concepto de “me está empujando” cada vez que entro en contacto con mi compañero o mi atacante. En su lugar debemos desarrollar la sensación de que el cuerpo del otro no es algo antagónico sino que es sencillamente una extensión del nuestro.

Es una idea absolutamente taoísta, donde se actúa fusionando los opuestos y actuando desde adentro (desde lo interno) y no desde afuera (produciendo una técnica externa).

 

Incremento del concepto de “arte marcial interno”

Esto me lleva a profundizar aún más la idea de lo que significa practicar un AAMM interno y no tiene nada que ver con hacer prácticas meditativas, visualizaciones o adoptar una postura de persona que cree estar más allá de las patadas y los puñetazos.

Hace mucho tiempo que tengo claro que un arte interno usa su poder procedente de las fuerzas centrífugas y centrípetas generadas por el practicante.

Estas fuerzas encuentran su camino en la correcta alineación de articulaciones, es decir en una estructura y para que esa estructura sea eficaz, tiene que haber relax.

En una confrontación, ya sea de práctica o real, si yo no me integro con mi rival intentaré cambiar la situación desde afuera y para eso deberé ser inevitablemente más fuerte y más rápido.

En cuanto me integro a mi atacante y desaparece la dualidad, el poder proviene de una masa que cambia su naturaleza desde adentro, por lo que es irreversible, la técnica se torna inevitable, natural y simple.

 

Porqué no se comprende el doble peso

Mi teoría es que  al intentar convertir el TCC en un arte en solitario, sin contacto, en una danza individual, la interpretación de los clásicos ha caído un poco en ciertas áreas erróneas.

¿Podría alguien entender un jab de derecha sin nunca aplicarlo?

Por la misma razón, las áreas oscuras del TCC provienen simplemente por la falta de interacción con otros practicantes. La falta de interacción lo convierte en una simple caricatura, en apenas una sombra del poderoso arte que supo ser.

Pero, como dijo un gran maestro: “todo el trabajo que se hace individualmente en el TCC es simplemente una preparación para el momento del contacto con tu rival”.

Espero os resulte tan esclarecedor como a mi.

Gracias por leerme

 

 

Fernando Veira
Asociación Cultural Pai-Hu Internacional

La quimera del coleccionismo técnico

fernandoA todos nos ha pasado, tanto en las artes marciales como en otras áreas. No he estudiado el tema en un marco de profundidad psico-sociológica, pero los seres humanos somos muy dados al coleccionismo. El coleccionista tiene algo de neurótico que en ciertos casos extremos (y cada vez más en esta sociedad consumista), termina desembocando en graves casos de trastornos obsesivo compulsivo.

Al parecer, en algún momento nuestra mente decide que, para llenar el vacío que poseemos en nuestro interior, es necesario adquirir elementos externos.

Lo hace porque no tiene el material psicológico o lo que suele decirse, el “trabajo interior” necesario para comprender que nada fuera de nosotros nos dará la llave a nuestro problema.

De la misma manera y a todos los que estamos enganchados al vicio de las artes marciales, en algún momento nos dio por lo que yo llamo el “coleccionismo técnico”.

A mi me pasó de joven.
Me sobraba energía, me sobraba tiempo y me sobraba MEMORIA.

Dicho de otra manera, mi cuerpo era una especie de goma a la que el espagat le quedaba corto y a pesar de sus escuálidos 59 kilos, aguantaba lo que le echaran.

En esa época el número de técnicas y de formas que contaba en mi biblioteca marcial era sinceramente apabullante. Era una máquina de devorar conocimientos y la facilidad para asimilar algo nuevo… ¡simplemente me dan ganas de llorar de nostalgia!

Era muy divertido.

Mi historia es igual a la de muchos y tiene que ver con la efervescencia de la adolescencia.

Con los años fui cambiando mi actitud.

Quizás el paso del tiempo, las lesiones, la vida y las innumerables responsabilidades lo van minando a uno y entonces ya no se está tan dispuesto a ingresar infinitamente nuevos movimientos, nuevos conceptos, nuevas artes.

“Te estás poniendo vago”, me condené un día.

Pero escuchando, leyendo y viviendo experiencias con mis hermanos marciales, comprendí que no era eso.

Comprendí que en realidad era afortunado, que me había escapado a tiempo de esa especie de “carrera armamentística” de las artes marciales.

No era vago, me estaba volviendo concreto.
Estaba dejando de buscar la solución fuera, empezó a obsesionarme la idea de potenciar lo que tenía, comprender en profundidad el conocimiento adquirido en lugar de seguir dedicándome a las adquisiciones complusivas.

Porque, ¿de qué sirve tener un garaje lleno de coches, si en realidad solo usaré uno o dos en todo el año? ¿De qué sirve acumular en el guardarropas una docena de trajes si pocas veces dejaré de ponerme mis vaqueros y mi camiseta? ¿A qué viene tanta avaricia?

La vida, desde mi punto de vista, es un camino hacia la concentración del conocimiento, ya que nuestras capacidades de tiempo, voluntad y talento son limitadas, así que eso exige priorizar y optimizar nuestro tiempo vital.
Esa concentración lleva paulatinamente a la expansión personal.

Es cierto que el “especialista” se empobrece en otras cosas. Pero no es menos cierto que, independiente de que creamos o no en la trasnmigración de las almas, tenemos actualmente una vida y lamentablemente “no da pa’todo”.

No todo el mundo se da cuenta de este detalle y continúa babeándose por conocer una forma más de esto o aquello, una nueva patada super chachi que salió en la última película o el golpe mortal que conocieron en el vídeo más visitado de youtube.

Creo que fue Sifu Bruce Lee quien dijo “no temo al adversario que practica mil técnicas, temo al adversario que pratica mil veces una”.

Madurar orgánicamente no necesariamente implica madurar marcialmente. Veo mucha gente que ya pinta canas, empecinada en agregar MAS a su arsenal marcial. Pero es una pérdida de tiempo, porque el tema nunca fue ni ha sido en las AAMM saber más, sino saber MEJOR.

Siempre repito cuando tengo la ocasión la frase de un maestro de karate quien a la pregunta de “¿usted practica los katas básicos?” , el respondió “¿crees que cuando yo los practico son basicos?”

Lo que sucede es que, como no tenemos el conocimiento verdadero de los cómo, cuándo, porqué y paraqué de las tecnicas, nos damos el lujo de saltar de unas a otras con la absurda esperanza de crecer como artistas marciales.

Si entendiéramos correctamente el funcionamiento del aprendizaje de las AAMM llegaríamos a la conclusión de que el secreto es que, en determinado momento, uno acaba regresando a la primera técnica, la que creías más básica, más simple.

Es una especie de epifanía donde todo lo superfluo desaparece y el corazón de lo que importa se te revela.

Lo sé, he sonado demasiado místico, pero no puedo evitar recordar un movimiento de la espada de Wudang que se llama “los 10.000 métodos retornan al origen” (10.000 representa al infinito en loa cultura china) es decir, al final todo se resume en un punto, más austero, más sencillo de lo que creíamos y para eso, lamentablemente, hubo que romperse el espinazo entrenando muchos años, equivocándose, decepcionándose y también conociéndose a uno mismo.

Quizás por eso el GM You Xuandé dijo una vez “en determinado punto del camino, tanto el maestro de escuela interna como el de la externa, se unen y beben de la misma fuente”.

Terminar de memorizar una técnica o una forma no significa para nada concerla ni mucho menos saber para qué sirve, de la misma forma que leerme del tirón Cien años de soledad de García Márquez no significa entender algo de literatura.

Simplemente consumimos, acumulamos.

Eso es simplemente una cáscara que nos ponemos por encima. No está vivo. Es una mera repetición en voz alta, como en el colegio, de algo que en realidad no forma parte de nosotros.

El TCC me enseñó a escuchar mi cuerpo.

Es quizás lo más difícil de todo.

Comprender la propia mecánica, no los patrones estéticos o seguir el deseo de impresionar a otros, sino saber cuándo y cómo nuestro cuerpo puede dar lo mejor de sí, es algo tremendamente arduo, exige sacarse mucho equipaje absurdo de la cabeza y volcarse de lleno a la comprensión de lo real, de lo que mi cuerpo es, de lo que la técnica en verdad desea proporcionarme en un momento determinado.

Cuando mi entrenamiento empezó a dejar de ser una pose, una carrera acumulativa entonces vislumbré cierta esperanza de alcanzar el verdadero arte, que no es otra cosa que la expresión honesta (y eso implica liberarse de muchos prejuicios) de un movimiento vivo, efectivo, lleno de poder y voluntad.

Tuve que abandonar muchas formas y técnicas que sabía que no profundizaría nunca y me dolió como a un acaparador complusivo le duele desprenderse de cosas de su casa.

Pero era necesario. Miguel Angel decía que cuando esculpía miraba el trozo de mármol y sólo le sacaba lo que le sobraba para poder mostrar su obra.
También decía que consideraba que su obra estaba terminada cuando ya no podía sacarle más.

Menos es más.

Hay que ser honesto y decidir si uno quiere seguir jugando a ser un artista marcial o quiere ser un artista marcial

Gracias por leerme

Fernando Veira
Asociación Cultural Pai-Hu Internacional

Empuje de manos a pie fijo de las 8 Estructuras de Disco – Método 6

Tuishou-disco-6Hasta ahora los métodos se basaban fundamentalmente en empujes y poco a poco realizaban otras energías más elaboradas a base de palancas. Según vamos avanzando, el sistema nos muestra nuevas maneras de ejercer presiones en el oponente. Mediante este ejercicio aprenderemos a realizar y neutralizar “ji”. Continuar leyendo “Empuje de manos a pie fijo de las 8 Estructuras de Disco – Método 6”

Empuje de manos a pie fijo de las 8 Estructuras de Disco – Método 4

Con los métodos anteriores aprendimos a trabajar con empujes rectos y empezamos a explorar las palancas en el lado cerrado. Mediante este ejercicio aprendemos a desviar y realizar una palanca hacia nuestro lado abierto, es decir, hacia la pierna atrasada y a tirar de la estructura contrarresistencia utilizando la fuerza de las piernas y la estructura de la cadera.

4. Dos manos, Método de empuje de manos de “Desviar individual y neutralizar”

Posicionamiento de los practicantes: Ambos con paso de arco con la pierna derecha adelantada. La persona que va a empezar empujando (A) está con su peso detrás y ambas manos apoyadas sobre el antebrazo izquierdo (muñeca y codo) de la persona que va practicar la palanca (B). Continuar leyendo “Empuje de manos a pie fijo de las 8 Estructuras de Disco – Método 4”

Empuje de manos a pie fijo de las 8 Estructuras de Disco – Método 3

Los primeros métodos nos enseñan a trabajar ante empujes rectos, neutralizarlos y a volver en la misma línea pero en sentido opuesto. Con este nuevo método empezamos a explorar como llevar la energía hacia la diagonal mediante el uso de palancas y como neutralizar esas técnicas. Mediante este ejercicio aprendemos a desviar y realizar una palanca hacia nuestro lado cerrado, es decir, girando hacia el lado de la pierna adelantada.

Método 3: Dos manos, Método de empuje de manos de “Empujar y Desviar”

Posicionamiento de los practicantes: Ambos con paso de arco con la pierna derecha adelantada. La persona que va a empezar empujando (A) está con su peso detrás y ambas manos apoyadas sobre el antebrazo derecho (muñeca y codo) de la persona que va practicar el desvío (B) de la misma manera que se partía en el método 2. Continuar leyendo “Empuje de manos a pie fijo de las 8 Estructuras de Disco – Método 3”

Empuje de manos a pie fijo de las 8 Estructuras de Disco – Método 2

En el artículo anterior establecimos las bases para entender como empujar, recibir una fuerza y neutralizarla en el plano horizontal con una sola mano. El entrenamiento concienzudo de ese ejercicio establecerá unas bases sólidas para todo lo que vendrá a continuación. A partir de este momento los ejercicios explorarán diferentes situaciones, líneas de fuerza e intercambios de energías más elaborados. Del siguiente ejercicio existen variantes muy populares que analizaremos más adelante, pero en primer lugar nos centraremos en su aspecto más técnico y simple con el que trabajar destrezas básicas de una forma clara. Continuar leyendo “Empuje de manos a pie fijo de las 8 Estructuras de Disco – Método 2”

Empuje de manos a pie fijo de las 8 Estructuras de Disco – Ba Pan Jia Zi Dingbu

Muchos practicantes de taichí quieren practicar empuje de manos pero no disponen de una buena metodología para entrenar. El currículum tradicional nos da las herramientas necesarias para avanzar en nuestra práctica. Aunque el trabajo con un instructor cualificado es necesario, a continuación, en una serie de reportajes, presentaremos las guía básicas para el entrenamiento de algunos de los ejercicios básicos más conocidos del empuje de manos. Continuar leyendo “Empuje de manos a pie fijo de las 8 Estructuras de Disco – Ba Pan Jia Zi Dingbu”

El sable de Taiji (Taiji Dao)

Por Javier Arnanz

Aunque en la literatura no se ha presentado de esa manera, parece ser que tanto el sable, como la espada y la lanza siguen una estructura similar a la mano vacía en cuanto a las 13 fuerzas / energías / poderes se refiere. Recordamos que estas 13 fuerzas en la mano se dividían a su vez en las 8 energías, cuatro cuadradas (peng, lü, ji, an) y cuatro diagonales (cai, lie, zhou, kao) y las 5 fases o comportamientos del paso (avanzar, retroceder, contemplar a la izquierda, mirar a la derecha y posición central). Continuar leyendo “El sable de Taiji (Taiji Dao)”

La Práctica del Taijiquan, por Yang Chengfu

 (1) Desde tiempos remotos ha habido abundancia de escuelas promoviendo el wushu chino. Todas son iguales, en esas generaciones sucesivas se han dedicado con gran ahínco, esforzándose por resolver destrezas técnicas con teoría y filosofía, pero muy pocos han tenido éxito.

Si un estudiante realiza un esfuerzo para realizar un día de práctica, él o ella consiguen los éxitos de ese día de trabajo. Pero sobre meses y años uno naturalmente puede acumular pericia. Como el dicho afirma: “las gotas cayendo, si caen constantemente, perforarán la piedra”.

Parte de la rica herencia cultural de China, el taijiquan es un arte cuyas formas lentas y suaves enmascaran un gran poder. Continuar leyendo “La Práctica del Taijiquan, por Yang Chengfu”

Los Antiguos Secretos de la Familia Yang. El legado de Yang Jianhou

Por David Gómez Gazol

El estilo Yang es probablemente el más popular del mundo, infinidad de gente lo practica pero, ¿es realmente conocido y entendido en su totalidad? ¿la práctica de las formas estandarizadas y ampliamente divulgadas nos garantizan un auténtico aprendizaje de la esencia del estilo?. Puede que en parte si, pero hace falta algo más, ¿el tuishou? Correcto, pero aún quedaría un vacío que nos impediría profundizar en el Taiji de la familia Yang. Continuar leyendo “Los Antiguos Secretos de la Familia Yang. El legado de Yang Jianhou”

Los Armónicos y los 6 Sonidos Curativos (Liu Zi Jue)

Por Clara Cereza Solsona

La voz es el instrumento musical más completo, accesible y antiguo que existe, muy poderoso a nivel terapéutico e íntimo, puesto que comunica nuestro mundo interior con el exterior. También sirve de vínculo entre el cuerpo y la mente, entre el mundo material y espiritual. Es el instrumento más sencillo para canalizar y focalizar la intención, al parecer, es el más potente creador de frecuencias sonoras vinculadas a intenciones determinadas. Así pues, ¡el sonido puede ser empleado para curar y transformar! Continuar leyendo “Los Armónicos y los 6 Sonidos Curativos (Liu Zi Jue)”

El juego del empuje de manos – reglamentación para la competición

Prefacio al Reglamento (por Sam Masich)

“¿Quieres empujar?”

La imagen de dos practicantes de taijiquan de pie, intentando empujar y tirar del otro para hacerle perder el equilibrio, se ha convertido en algo frecuente, a medida que el taijiquan ha ido emergiendo como un fenómeno global. Para muchos practicantes, este juego sirve como un sencillo test, para ver dónde están en su práctica de tuishou, y hay muchas versiones, oficiales y oficiosas, de este pasatiempo. Junto a la práctica de la forma individual de mano vacía, el empuje de manos es la actividad más popular entre los practicantes de taijiquan y es la que prevalece en el ámbito de la práctica en parejas. Continuar leyendo “El juego del empuje de manos – reglamentación para la competición”

Lu Jong, ejercicios tibetanos para la salud

Estudios médicos avalan que la actividad física es una forma accesible de prevención y tratamiento sin efectos secundarios ante muchas enfermedades sobre todo de carácter degenerativo óseo y  muscular.

Afecciones como la artritis y otras enfermedades reumáticas causantes de inflamación, rigidez, dolor en las articulaciones y deterioro de tendones y ligamentos, tienen como gran aliado el ejercicio físico para paliar los síntomas y mitigar un mayor deterioro que conduciría a una osteoporosis o desgaste de los huesos. Continuar leyendo “Lu Jong, ejercicios tibetanos para la salud”

Para saber más: el Qi (1ª parte)

Diálogos con José Sánchez por Mª José Gala.

MJG: El Qi, es el término que empleamos para referirnos a la energía biológica que fluye regularmente por la naturaleza, siendo energía la palabra que mejor define el Qi en Occidente.

El Qi, es un concepto esencial de la Medicina Tradicional China (M.T.C.), sin embargo es un concepto que utilizan otras culturas, otras tradiciones, que con distintos nombres se refieren a la misma forma, al mismo fundamento. Continuar leyendo “Para saber más: el Qi (1ª parte)”

Taichi marcial

Por José Sanchez

El Tai Chi Chuan es ante todo un arte marcial como bien indican sus orígenes. Encontramos en las formas multitud de puños, patadas, palancas y proyecciones en los diseños que dibujan los movimientos.

Encontramos también esquivas, desplazamientos en todas las direcciones, ejercicios de sensibilidad y formas de posicionar nuestros ojos. Continuar leyendo “Taichi marcial”