Empuje de manos con Sam Masich. Apuntes del segundo seminario

Por Maribel Brito Álvaro

Desde su visita anterior hemos estado trabajando los movimientos relativos a la cadera y la cintura, intentando marcar y sentir la diferencia entre ambas, dándonos la base para poder iniciarnos en el trabajo de parejas a través del empuje de manos.

Antes de comenzar con la práctica, Sam siguiendo su sistema de enseñanza, nos introduce en esta apasionante faceta del Tai Chi Chuan explicándonos métodos y técnicas desde los clásicos hasta nuestros días. Así, nos señala en primer lugar, que toda la raíz del empuje de manos está reflejada en los escritos que vienen del pasado. Estos escritos son instrucciones perfectas pero tienen el inconveniente de no ser fáciles de entender por un principiante, por lo que deben de ser leídos a lo largo de nuestro avance en el tui-shou para que el significado se vuelva mas profundo. Aunque esto es cierto – yo misma lo experimento con mi práctica diaria y mi estudio a través de los libros – Sam nos indica que no es una verdad absoluta ya que el entendimiento va a depender de la calidad de la práctica y del conocimiento sincero que tengamos de nosotros mismos. Es decir, debemos practicar mucho, pero debemos asegurarnos que estamos en la práctica correcta y además, debemos ser sinceros con lo que experimentamos.

Nuevamente Sam nos sorprende con este comentario, ¿cómo saber que estamos en la práctica correcta?, estudiando y dominando “los Principios” ya que todo esta ahí, nos dice y, ¿cómo ser sinceros con nosotros mismos?, no dejándonos dominar por nuestro ego para poder reconocer nuestras limitaciones y así, poder saber cuando debemos dejar de lado una práctica “políticamente no correcta” ya que, continua diciéndonos, es posible progresar con métodos “superficiales” e impresionar aprendiendo técnicas y atajos que nos ayuden a ganar y a adquirir la experiencia de anticipar situaciones, pero una persona que trabaje de esta manera  -nos dice- va a intentar interpretar los escritos clásicos y va a considerar que tiene las técnicas correctas de “escucha” y de “neutralizar” y esto, es cierto pero solo es una verdad a medias, ya que si trabajamos de esta manera nos quedaremos en lo superficial y no podremos profundizar en nuestra práctica, con lo que estaremos poniendo límites a nuestro crecimiento y a nuestra propia meta: “el conocimiento del empuje de manos”.

Con esta explicación Sam nos quiere hacer ver que los métodos superficiales otorgan el éxito de una manera rápida y alimentan nuestro ego y, es precisamente ahí donde reside su trampa.

Para aprender y encontrar el método profundo hay que, como decían los clásicos, “invertir en pérdidas”. Solo de esta manera, siendo sinceros con nosotros mismos y con la ayuda de un compañero que también lo sea, podemos avanzar en la práctica correcta del empuje de manos.

Una vez hecha esta introducción y habiéndonos quitado el pensamiento que podíamos traer de “ voy a ver si aprendo algún método o técnica para derribar a ese compañero de clase que siempre me tira”, Sam nos introduce y nos va marcando las diferencias en todas esas técnicas mil veces oídas por nosotros, pero no entendidas por la mayoría, de pegarse, adherirse, juntarse y seguir.

Al oír estas cuatro mágicas palabras viene a mi cabeza la canción que acerca de las mismas leí en un libro sobre las trasmisiones secretas de la Familia Yang.

“Subir y elevarse al máximo se llama pegarse
Colocación e inseparabilidad se llama adherirse
Olvidarse de uno y no separarse del adversario se llama juntarse
Responder a cada movimiento del adversario se llama seguir”

y un rayo de esperanza nace dentro de mí de poder, quizá, empezar a entender un poco esta canción varias veces leída y estudiada.

Así, “Juntarse y Seguir” es probablemente más fácil de entender ya que vienen a significar el no perder el contacto con el compañero y no resistirse, lo que nos va a ayudar a distinguir si lo que estamos haciendo es o no correcto. Sin embargo, “Pegarse y Adherirse” es mucho más sutil, pues se podría definir como descansar dentro y soportar.

Para poder distinguir mejor estas diferencias, el maestro nos da dos pequeñas claves distinguiendo entre palabras funcionales y palabras técnicas. Así, va a llamar “Palabras Funcionales” a descansar y soportar y “Palabras Técnicas” a rodar, pivotar, transferir e intercambiar, de modo que practicando las palabras técnicas de una manera concreta podamos llegar a las palabras funcionales y así poder llegar a conseguir las técnicas de Pegarse, Adherirse, Juntarse y Seguir.

Pero, ¿por qué es importante descansar y apoyarse en nuestro compañero?, nos pregunta Sam. Ante nuestro silencio él nos da la respuesta: Si descansamos y nos apoyamos en el compañero podemos conectar en su estructura, en su realidad, y podemos entenderle. Si hacemos empuje de manos solo pensando en lo que puede hacer el compañero obtendremos una práctica muy intelectual, pero habremos creado un hueco en la conexión, ya que constantemente estaremos intentando ajustarnos a su movimiento y será como perseguir a alguien al que nunca se le consigue alcanzar. Pero si descansamos y nos apoyamos en el compañero, entonces conectamos en su estructura y el entrenamiento será perfecto.

Y como siempre, de una respuesta nace una nueva pregunta. Pero Sam ¿a partir de aquí como me muevo?. Es aquí donde entran en juego las Palabras Técnicas, nos dice. Solo intentar sacar al compañero es reforzar el ego y no avanzar en el aprendizaje. Si alguien nos esta mirando, le puede parecer una buena técnica, pero esto es mentira. Es solo superficial. No hay profundidad en esta técnica y en este trabajo ya que si hay un hueco no hay conexión y se produce un error. Si descansamos en el movimiento podemos neutralizar dentro de la estructura del compañero. Para ello debemos no anticipar las acciones, es decir, debemos esperar nuestro momento, nuestro turno para actuar.  Al descansar en la estructura del compañero podemos empezar a emplear las “palabras técnicas”, podemos, rodar, pivotar, transferir e intercambiar, permitiendo que la energía vaya hacia él al utilizar su propia fuerza contra él.

Llegando a este punto el maestro nos vuelve a recordar “olvidaros por un tiempo de querer ganar. Ya sé que es difícil porque forma parte del instinto, pero sí trabajáis invirtiendo en pérdidas todo el éxito así obtenido será mejor”.

Comenzamos nuestra práctica con un ejercicio, que apriori parece sencillo, como es el de reposar nuestro brazo en el brazo del compañero. Sam, nos indica que no debe haber tensión, de manera que, si nosotros descansamos en el brazo del compañero debemos sentirlo confortable, como sí fuera él del sofá de casa. Debemos estar cómodos, tanto nosotros que descansamos, como el compañero que soporta. Y para que esto sea así debemos encontrar nuestra estructura natural manteniendo siempre el máximo número de puntos en contacto entre ambos y evitando que existan espacios entre la conexión y la mente, de modo que la adherencia sea perfecta.

Haciendo este ejercicio descubrimos que si soporto la energía del compañero y descanso en ella, cuando éste se mueva yo estaré conectado y habré conseguido la adherencia, es decir, habré encontrado su estructura y habré conseguido la conexión.

El maestro nos explica la importancia de la conexión ya que a partir de ella podemos construir el método de manera que, cuando el compañero se mueva, debemos acomodar el punto de la estructura natural de nuestro cuerpo para que esta no desaparezca.

Así, poco a poco, Sam al concepto de estructura ha unido el concepto de punto de conexión con el compañero y nos ha dejado como deberes el aprender a mantener este punto sin perderlo. Esto es un trabajo duro, nos dice, ya que la conexión no debe perderse con el movimiento y para conseguir esto debemos estar siempre en la estructura hundiendo primero la cadera y luego girando la cintura y, teniendo siempre en la mente el movimiento de rotación de la cadera. Pero no debemos hacerlo a lo loco, nos recuerda. Debemos esperar nuestro turno, es decir, debemos empezar a adaptar nuestro cuerpo cuando empecemos a notar tensión. Debemos sentir que tenemos que movernos para no perder nuestro espacio y no romper nuestra estructura.

Y todo esto hay que hacerlo relajado, ya que la habilidad de soportar y relajarse es lo que va a mantener el punto conectado y el cuerpo libre.

Si Sam, todo esto que nos explicas esta muy bien, le digo, ¿pero si el compañero se pone burro y las cosas se complican, qué es lo que debemos hacer?. Relajarnos, nos dice, siempre relajarnos para mantener nuestra estructura y no perder nuestro espacio y el punto de conexión. Y si las cosas se complican se puede “Rodar” sobre el brazo del compañero manteniendo el peso o, se puede “Pivotar” cambiando de estar soportando al compañero a descansar en el compañero o, se puede “Transferir” llevando el punto de conexión de un lado a otros para no perderlo. Veis, ya os he explicado las Palabras Técnicas y veis que no es tan difícil como parece, solo requiere trabajo y sinceridad con uno mismo.

Y ya como resumen de este duro día de trabajo, nos recuerda: “Cuando noteis que perdeis un poco, relajar el cuerpo y soportar. Con la relajación se crea el movimiento natural y no se pierde el punto de conexión. Si se conecta, todo es fácil”.

Terminamos nuestro segundo seminario. Algunas cosas nos han quedado mas claras y ya es mas entendible la canción de los clásicos, pero también hemos descubierto que el camino a recorrer es largo y el trabajo a realizar es duro, pero como dijo el gran maestro Lao-Tze:

“La gran perfección parece imperfecta, mas su eficacia es infinita”.