Seminario empuje de manos con Sam (cai-lie-zhou-kao agosto 2012)

Por Teresa Antón

Cuatro intensos días dedicados a profundizar en las cuatro energías diagonales del taichichuan: cai, lie, zhou y kao. Sam nos sumergió en el estudio de estas energías, desde el prisma de las cuatro energías cuadradas: peng, lu, ji y an, de modo que su conexión permaneciera siempre evidente. Al verlas juntas y aprender a identificar el momento en que el cuadrado cambia a la diagonal y viceversa, resulta más fácil entender en qué contexto tiene sentido utilizar cada una de ellas, o quizás sea más preciso decir, en qué contexto aparece cada una de ellas y podemos expresarla.

Expresar… me gustó especialmente ese acercamiento de Sam a la idea de emitir energía, poniendo el énfasis, no en “hacer algo”, sino en “expresar” algo que ya estaba ahí. Y si no estaba… bien, pues si no estaba, ¿qué energía ibas a emitir?

Siempre he visto ciertos paralelismos entre el taichichuan y la equitación que antes practicaba. Recuerdo que después de veinticinco años a caballo, mi personal resumen del arte de la equitación era, que la labor principal del jinete radicaba en No Molestar. Y ahora empiezo a ver que en el taichichuan puede que también tenga sentido esa idea: la labor principal del practicante es no molestar el proceso.

Lo que funciona es no forzar, no intentar hacer cosas, no molestar el proceso, sino acompañarlo, percibir el juego de las fuerzas, adaptarse a ellas, mantener el propio equilibrio interno (y externo, de paso), influyendo de esa forma en el conjunto… me resulta difícil expresarlo con palabras sin caer en el recurso literario de personificar el proceso y las fuerzas que intervienen… quizás mi dificultad no sea una excepción, y ese es el motivo por el que es tan frecuente la personificación de las energías en el discurso teórico del taichichuan.

También Sam nos presentó un corolario que encontré fascinante: al pensar en no forzar el proceso, sino acompañarlo, lo que en el fondo haces es modificarte a ti mismo. Los cambios que entonces ocurren en el proceso y en el otro, realmente son un subproducto de tu propio cambio (…cómo era aquello de “conócete a ti mismo”…)

Cuando en un enfrentamiento te dejas llevar por tus emociones primarias, el miedo y/o la agresividad tomarán el control, el conflicto subirá de tono y sólo tendrás a tu disposición la fuerza bruta. Sin embargo, si consigues romper ese círculo y volver a tu centro en calma, puedes permitir que tu estructura fluya de forma “natural” con el juego de fuerzas que en ese momento se desarrolla entre los dos, y podrás expresar esa energía que aparece ahí. Resultó muy educativo comprobarlo en persona: cada vez que insistía en dar un codazo terminaba rebotando, pero cuando dejaba de intentarlo y me permitía llegar a la estructura correcta, era el otro el que rebotaba.

He puesto lo de “natural” entre comillas porque es una expresión con truco. Igual que en equitación la única forma de que tu postura a caballo llegue a ser natural, es sufrir y sudar durante horas sin cuento, y con una buena guía (buen profesor humano y buen profesor equino), hasta que tu cuerpo aprende cómo lidiar eficientemente con todas esas sacudidas. En taichichuan tu estructura sólo llegará a ser natural, después de horas sin cuento de buena práctica. Mientras tanto lo natural serán los errores, la tensión, el exceso de fuerza, la flojedad, la “sordera táctil”, la falta de raíz…

Vaya, al final no he dicho nada sobre las cuatro energías diagonales, que eran el núcleo de este curso… pero es que estas ideas me han inspirado, de hecho ya tengo una serie de cambios en mente para mi práctica personal. Quizás por eso he querido compartirlas

Y hablando de compartir, mi agradecimiento a los que me han permitido compartir este tiempo de aprendizaje, a los compañeros que me han tenido tanta paciencia, a Javier que es la fuerza motriz de estos seminarios, y a Sam que sigue mostrándonos nuevos y viejos caminos para profundizar en este arte.