Quinto campamento de verano con Sam Masich

Por Teresa Antón

“… La destreza en el empuje de manos del taiji requiere el entendimiento de varias energías cinéticas (jin). Hace cuatro años Sam comenzó la presentación de 25 energías básicas del empuje de manos en Madrid, empezando con el zhan-nian jin o “energía de pegarse” y aprendiendo las operaciones básicas esenciales para mantener un punto de conexión firme y relajado. En este excitante evento de cuatro días que realizaremos este año revisaremos esos conceptos junto con las energías ting (escuchar), dong (comprender), jie (recibir), hua (neutralizar), yin (atraer), na (sellar), fa (emitir), jie (tomar prestado), kai (abrir), he (Cerrar), ti (elevar) y chen (hundir). Desde aquí, estaremos preparados para el estudio de peng, lü, ji, an  …”

Esa era parte de la presentación, de este quinto campamento de verano con Sam Masich. Y yo decidí tirarme a la piscina: asistir a éste, sin haber estado en ninguno de los anteriores, con alguna idea teórica, pero nula habilidad práctica de las 1+12 energías vistas en ellos (lo de 1+12 no es superstición, sino distinción teórica: la primera de las energías, la de pegarse, “zhan-nianjin”, más que una energía, es una plataforma de salida, imprescindible para poder entrar al estudio del resto).

Así que estaba muy nerviosa antes de empezar el curso. Luego ya no tuve tiempo para nerviosismos, necesitaba toda mi atención para poder seguir el ritmo. Un montón de información, un montón de sensaciones que aún tengo que digerir y que probablemente tarde tiempo en entender, pero que me han marcado una dirección.

“Es hacia allí  (creo)”
Las 25 (ó 1+24, según se mire) energías en el empuje de manos, no son realmente 25 energías separadas, son aspectos del mismo proceso, y como tales, no tienen una existencia aislada, aunque se separan para poder trabajarlas.
A ver si me entiendo/explico: cuando aprendemos a conducir hay un montón de novedades que asimilar, tres pedales, cada uno con un comportamiento diferente, un volante, cuya acción va a ser diferente según la velocidad y la dirección de la marcha, unos retrovisores, cuyas imágenes debemos aprender a traducir en términos de distancia y posición, etc. Al principio tenemos que separar los puntos de atención, aprender un poco por partes, educar los reflejos y la percepción. Pero al cabo de un tiempo, lo que queda es nuestra intención y las circunstancias, a dónde queremos ir, qué coche llevamos, el tráfico, el pavimento, la calle o carretera, el clima…

Con el empuje es parecido. Primero tenemos que intentar aislar cada una de esas energías para ir asimilándolas, ir automatizando respuestas, y cada paso en esa dirección va a cambiar lo que ya habíamos aprendido, añadiendo matices a lo que ya creíamos tener claro.

Hablando de peng, por ejemplo. Si las energías son aspectos de un único proceso, entonces no hay peng de forma aislada, no puedo “hacer peng” de la nada, tengo que encontrarlo a lo largo del proceso de conexión con el otro, y si no lo encuentro, no lo puedo inventar. Tengo que analizar el proceso global y descubrir dónde está el problema, pueden ser los pies, quizás el paso no es el adecuado, puede ser el punto de conexión, quizás lo he perdido en el movimiento, puede ser mi estructura, quizás hay tensión en alguna parte, puede ser mi atención, quizás me he distraído…

Pero para poder hacer todo eso, necesito sentir, percibir si mi paso es estable o no, identificar los puntos de tensión en mi estructura, sentir la presencia/ausencia de la conexión con el otro, la calidad de esa conexión… esa educación de la percepción lleva su tiempo.

“Invertir en pérdidas” no es una frase hecha en el taijiquan, ni una directriz moral, es una necesidad técnica. Si mientras estás aprendiendo, en lugar de ceñirte a los principios, arriesgándote a perder, optas por intentar ganar de cualquier forma, tirando, empujando, golpeando, etc., no vas a pulir tu percepción lo suficiente como para dejar que “el proceso” nazca y te permita, por ejemplo, “encontrar peng”.

Evidentemente, mis intuiciones se apoyan en mi nivel de conocimiento actual, ya cambiarán con el tiempo. Otros participantes habrán descubierto otras cosas. Es una de las ventajas de recibir instrucción de un maestro con la capacidad didáctica de Sam Masich: sabe cómo mostrar y demostrar conceptos, desde varios puntos de vista y a varias profundidades, así ningún alumno saldrá con las manos vacías.

También evidentemente, ninguna de estas intuiciones hubiera podido aparecer sin la entusiasta colaboración de los demás participantes –y la extenuación de Javier, por supuesto, que el último día ya empezaba a tener borrosas las fronteras idiomáticas, a fuerza de traducir…

Gracias a todos!