Crónica del curso de Dalú AprendeTaiChi – A.E. de Kuoshu

Esta es mi primera vez que he practicado el empuje de manos. Solo había aprendido las formas y creo que es una manera de no quedarse con una coreografía vacía. Es una oportunidad para sentir las líneas de fuerza del oponente, a sentir la alineación. Aquí note como se puede aprender a sentir cuando hay algo mal en la estructura corporal. Con la retroalimentación del oponente se aprende a corregir la estructura; como la tensión en el cuerpo le da al oponente un identificador para agarrarse; como hay que intentar seguirle cuando avanza y como hay que adherirse cuando se retira.

Me tuve que concentrar al máximo para poder conjugar el intentar estar relajada para escuchar y ser ágil para responder a la energía el oponente. Hay tantos detalles en el balance, como cambia el peso hacia los talones o los dedos de los pies para mantener el centro de gravedad, el plano vertical y horizontal, que al practicarlo en las aplicaciones contenidas en forma me ayudan a comprender y corregir el significado del ejercicio.

Me encantaría que pudiéramos practicar más a menudo para desarrollar habilidad, agilidad y desarrollar sensibilidad para sentir al oponente. En fin, que mas que recomendable, es necesario para comprender lo que el Taiji -mi opinión, claro-

Julia Sumberova

La mayoría de las veces es la curiosidad ante lo desconocido lo que me lleva a empezar una nueva aventura, me digo, vale, voy a probar… y aunque no tenía ninguna idea concreta sobre el curso sentía que era capaz de hacer algo. Esta vez ha sido Dalú, el gran desvío. Dicen que por el nombre lo conoceréis, pues va a ser que no, pero ahí están Javier y Maribel descubriéndonos poco a poco los secretos que esconden el camino de An y el de Peng.

Cada camino y sus movimientos, algunos más complicados que otros, pero poco a poco vas entrando en la dinámica y te vas dando cuenta de que la suavidad es lo importante. Las ideas, los conceptos, se van convirtiendo en emociones colectivas que te llevan a entender cada vez más fácilmente los procesos de cambio entre las distintas energías.
Tengo que reconocer que tuve momentos difíciles en los que te tienes que volcar en cuerpo y alma en el trabajo que estás haciendo, es ese momento en el que respiras profundamente e intentas centrarte para empezar a moverte en el cuadrado o en la diagonal buscando el camino y llegar a la siguiente etapa…

Creo que cuando trabajas el cuerpo y la mente de manera constante, cuando empiezas a notar el cansancio cada vez más, llega un momento en el que tu compañero y tú sois uno y te mueves casi de forma intuitiva…. Así, poco a poco, sentí cierta confianza en mí misma que me decía que sería capaz de superar las dificultades ante las que te encuentras en un nuevo trabajo.

Siempre lleva tiempo subir un peldaño más en el aprendizaje y siempre va a requerir un esfuerzo por nuestra parte pero creo que todo esfuerzo en esta vida tiene su recompensa…
Quiero agradecer a todos los compañeros la ayuda y apoyo que dais a los novatos.

Puri Farraces

Por Ricardo Paris