Por Ricardo Paris Postiglioni

Una de las piedras angulares del TaijiQuan, el “Chi”, responde a muchas interpretaciones. Un término ambiguo que viene a englobarse en un único concepto, “energía”. Sin embargo, en el Taiji (así me referiré a el en adelante) es un término fundamental. Uno de los objetivos principales del Taiji es aprender a escuchar, entender e interactuar con esa energía.

Dejando a un lado la charlatanería, el misticismo extremo y toda suerte de propuestas iluminadas que lo que esconden, a mi parecer, es un desconocimiento en ocasiones inconsciente y en otras no tanto del significado de la energía, intentare exponer lo que desde mi visión totalmente particular y algo occidental representa el concepto energía en este arte y sistema marcial y filosófico, que es el Taiji, fruto exclusivamente de mi práctica y estudio y consciente del largo camino que me queda por recorrer en su entendimiento.

En china, “Chi” es un término común. Se utiliza en diversos contextos. El Chi puede ser entendido como la energía que fluye dentro de los seres vivos, como los nutrientes que nos aportan los alimentos, puede estar relacionado con la respiración y el aire, con el espíritu… El Chi es invisible, silencioso, sin forma, pero lo impregna todo. Para los orientales el ideograma que lo identifica, nos dice “el vapor que sale de la olla donde se está cociendo el arroz”. Este Chi se manifiesta en el universo de distintas formas, en la suma total de todas las energías del cosmos, incluyendo la gravedad, el magnetismo, la electricidad, la energía solar, las ondas de radio, etc.

Según el pensamiento chino, en un principio no había nada, todo era una gran vacuidad un vacío absoluto, a la que se la llamó Wu-Chi o Tao. Era el vacío absoluto, el no-ser, más allá de toda comprensión humana. Pero sin embargo disponible y presente en todo.

El Wu-Chi engendró al Ser o la materia a la que se llamó Yu. De este modo apareció la dualidad, el Yin-Yang. Dos aspectos distintos de la misma energía, aspectos contrarios pero complementarios, diferenciados pero unidos, inseparables y necesarios. Dos aspectos de la Energía primigenia o Energía Universal. Estas dos energías están en continuo movimiento, en continua interacción, de modo que el Yin se transforma en Yang y el Yang se transforma en Ying en un proceso constante en la materia. El Yin-Yang está en constante cambio. La energía se mueve de un lado a otro en constante transformación.

Esto lo podemos observar claramente en la naturaleza. Los animales que mueren en el bosque y terminan transformarse en sustrato para las plantas, que a su vez producen frutos que alimentan a los animales. Cuando una estrella se colapsa y explota, el polvo resultante de su destrucción se queda flotando en el espacio. Al cabo de millones de años volverá a agruparse junto con el de otras estrellas para densificarse y terminar formando otra estrella y nuevos planetas. Y así sucesivamente. La existencia es constante cambio.

En el cosmos, en la tierra e incluso en nuestro cuerpo, constantemente se generan procesos donde la energía se manifiesta. Es un concepto abstracto que se manifiesta cuando sucede algo. No la podemos crear, ya esta allí desde la manifestación del Yin y el Yang. No la podemos crear pero si podemos transformarla.

La práctica del Taiji nos ayuda a conectar con nuestro Chi. Por lo general es difícil en principio entender o sentir el Chi. Esta energía que recorre nuestro cuerpo es como la sangre que fluye por nuestro interior, sabemos que existe pero normalmente no la sentimos. Pero no solamente nos enseña a sentir nuestro Chi, sino que también nos capacita para relacionarnos con la energía que nos rodea uniéndonos con un todo, enseñándonos a interactuar con él de una manera consciente y refinada.

Cuando practicamos TuiShou con un compañero, conectamos a un sistema. Si el compañero no se mueve, nada sucede.

Si juntamos dos recipientes con agua a la misma temperatura nada sucederá, pero si uno esta a mas temperatura que el otro, entonces, el calor del agua que esta a mas temperatura se transporta al otro recipiente hasta que llegue un momento en que la temperatura de ambos recipientes se igualen y entonces todo se detiene. Para que el proceso comience otra vez, sería necesario que volviéramos a calentar uno de los recipientes, o dicho de otra manera, que incorporemos mas energía al sistema.

Cuando en un sistema cerrado, no se añade energía desde el exterior, todo se iguala ya que absolutamente todos los procesos que se producen lo hacen por una diferencia energética. Si no hay diferencia energética, entonces no pasa nada. Todo se detiene.

Si comprendemos esto, estaremos en el camino de dar un sentido real a nuestros movimientos. En el caso de la Forma, en un movimiento trascendente, que expresa en sí misma, mecanismos universales. La Forma se transforma entonces en una metáfora del cosmos. Al inicio, nada ocurría, el Wu Chi, representa el vacío, lo no manifestado. Desde el Wu Chi, un destello, en nuestro caso una intención desde nuestra conciencia, decide que aflore como en el caso de los recipientes con agua del ejemplo anterior, la diferencia, la dualidad, el cambio, la polaridad. Comienza entonces a expresarse la energía, manifestando su alternancia, su movimiento, su desequilibrio.

A su término, regresamos al mismo lugar donde todo empezó, el Wu Chi, el vacío, lo no manifestado, donde todo nuevamente de detiene, donde todo se iguala. Pero existe una diferencia, nos hemos dado cuenta, hemos vivenciado y hemos sido conscientes del proceso. Hemos sido espectadores de primera fila de la manifestación de la energía escuchando en nuestro interior, su transformación.

Y es en esta consciencia de la manifestación de la energía, del sentirla, del escucharla, donde se sustenta toda la práctica del Taiji. Sin esta comprensión, sin esta búsqueda, formaremos parte del proceso de la energía sin llegar a ser conscientes de ello, y sin ese entendimiento, jamás podremos comprenderla y aun menos transformarla.

¿Cuántas veces hemos visto ejecutar Formas donde la energía como en cualquier proceso está presente, pero donde el ejecutante no es consciente de ello? Y no digamos del TuiShou, en ocasiones se convierte en un “ y yo mas” donde cada uno aporta mas y mas energía al sistema en vez de trabajar con esa mínima diferencia energética que en si misma sería suficiente para poner en marcha el proceso de intercambio y transformación. Podríamos entonces decir, que en el entendimiento y comprensión de la energía, esta uno de los mas importantes pilares del Taiji. Y es en esto en lo que se diferencia de otras Artes Marciales externas. No se trata pues de memorizar única y exclusivamente una aplicación tras otra, o mas y mas Formas, si no de aplicar en ellas toda esta compresión sutil de la energía, que nos permite como haría un surfista con las olas, deslizarnos con ella, utilizarla y en definitiva transformarla.

La termodinámica nos dice:
• La energía no se crea ni se destruye; sólo se transforma ”. De este modo, la cantidad de energía inicial es igual a la final.
• La energía se degrada continuamente hacia una forma de energía de menor calidad (energía térmica). Dicho de otro modo, ninguna transformación se realiza con un 100% de rendimiento, ya que siempre se producen unas pérdidas de energía térmica no recuperable. El rendimiento de un sistema energético es la relación entre la energía obtenida y la que suministramos al sistema.

En las Artes Marciales Externas el aporte de energía al sistema es muy elevado. Todo el esfuerzo empleado en patadas, saltos y fuerza muscular, se transforma en calor. La energía empleada al comienzo de la lucha es la misma pero gran parte de ella al ser transformada en calor, ya no puede ser utilizada. Se a producido una degradación de la energía, a perdido calidad. Para aportar nueva energía al luchador no le serviría ese calor, sino que necesitaría por ejemplo alimentarse y metabolizar para reponer la energía a su sistema.

Los seres vivos somos la forma característica de la materia de un sistema energético abierto, esto es, por un lado entra energía (alimentos, aire etc) y por otro sale (mayormente transformado en calor).

De hecho nosotros no estamos en equilibrio, ya que estamos viviendo. Un sistema en equilibrio está muerto, es decir desde el punto de vista físico, un ser vivo es un ser que no se encuentra en equilibrio energético, si no que por el fluye la energía.

Nosotros los seres vivos transformamos la energía por ejemplo en nuestras moléculas dentro de las células y finalmente en nuestros pensamientos.

Entonces, si esto es así para todos los seres vivos, en que se diferencia un luchador por ejemplo de Muay Thai de un practicante de Taiji en su relación con la energía? Como vimos, cualquier tipo de energía puede transformarse íntegramente en calor; pero, éste no puede transformarse íntegramente en otro tipo de energía. Se dice, entonces, que el calor es una forma degradada de energía. Y tanto el luchador de Muay Thai con el de Taiji transforman parte de la energía en calor. Calor que ya no se puede volver a utilizarse en el sistema.

Lo que realmente diferencia al practicante de Taiji al de otro practicante de Artes Marciales externas es la cantidad menor de calor generado. O dicho de otro modo, el Rendimiento que el practicante de Taiji da a la energía del sistema. Se define Rendimiento como la relación entre la energía útil obtenida y la energía aportada en una transformación. Y es aquí donde empiezan a cobrar sentido frases como “50 gramos pueden mover 1000 kilos”, “Usar el método del otro para devolvérselo en su propio cuerpo “, “si no me atacan yo no ataco “ etc.

En ocasiones algún alumno me ha llegado a preguntar: ¿Que tengo que hacer para lograr sentir el Chi?. Yo suelo contestar: “Tienes dos opciones, alucinar como tantos iluminados; de tanto comerte la cabeza; dejarte engañar de ciertos prestidigitadores de las artes marciales que ponen truco y otras brutalidad, o mezcla de ambas cosas deseosos de impresionar al publico o bien usar el sentido común.”

En artes marciales hemos oído decir muchas veces, que todo es mente; pero no es cierto; no se puede pasar por la mente sin pasar por el cuerpo, sin experimentar física mental y emocionalmente, sin entrenamiento en las técnicas, sin estudio, dedicación y esfuerzo. Solo, desde el trabajo duro, la constancia, la búsqueda permanente y el método correcto se puede alcanzar esa meta. Un enorme legado de conocimiento que nos permite ir entendiendo la energía y sus mecanismos, experimentarlos, sentirlos y paso a paso transformarla con mejores resultados. ¿La meta? Un mas elevado uso de la energía, algo de lo que todos tenemos mucho que aprender. Por el bien de la conservación del planeta y de nuestra supervivencia como especie.

“Más vale un gramo de práctica que una tonelada de teoría”
Ricardo Paris Postiglioni