El Tai chi Chuan como camino para mejorar la salud, con John Higginson. Apuntes del curso

Por César Díaz

Nada más comenzar el curso, y mientras realizamos un suave y breve calentamiento, el maestro John Higginson como siempre con una sonrisa en su rostro, y mientras nos va reconociendo “visualmente”, nos introduce en el tema del curso contándonos que en el siglo XVII, cuando según los historiadores comenzó el Taijiquan, y donde los grandes maestros de Kung-fu en China  “no disponían de vídeos”, la única forma de realizar un estudio más profundo e interno de cada movimiento y aplicación así como de enseñar y transmitir a sus discípulos todos los detalles de sus formas, era realizando cada uno de ellos de forma lenta. “De ahí viene que el Taijiquan se practique de forma lenta”, nos dice. “Todos los beneficios de su práctica son consecuencia de su ejecución lenta, pero a un nivel muy alto de relajación y consciencia de cada una de las partes del cuerpo”.

“No hay que buscar la relajación practicando el Taiji, sino utilizar la relajación como una herramienta para la práctica y mejora del Taijiquan”, comenta el maestro. “Este es el verdadero trabajo”.

Pero antes de seguir hablando de lo que entendemos por relajación, puntualiza: “lo que entendemos como relajación, es habitualmente mal entendido, mal traducido o mal interpretado”. La palabra exacta para ese estado  que debe tener nuestro cuerpo mientras se practica Taiji es la palabra “Song”, que correctamente traducida sería “lo justo” o “lo necesario”.

Realizamos un ejercicio muy sencillo y grafico para tratar de entender este concepto: formad grupos de 3, de forma que uno de ellos realiza una postura fija, por ejemplo, el látigo simple, otro representa con su mano el peso de una mariposa que se posa sobre nuestro brazo, y el tercero representa el peso de una Avestruz que se sube después en ese mismo brazo. El compañero que realiza la postura, debe ofrecer “la justa resistencia” y con el mismo nivel de “relajación”, tanto si en nuestro brazo se posa la mariposa, como cuando se sube la Avestruz. Eso es alcanzar “Song” en cualquier circunstancia.

“Song” es también el camino para poder alcanzar nuestro mejor Taiji. Por ejemplo, en una postura que suponga un giro de cadera, estando “Song” siempre se podrá girar un poco más, yendo un poco más de lo que se podría en una situación más “tensa”. Trabajando durante un tiempo continuado con el cuerpo “Song”, poco a poco ayudas a tu cuerpo se vuelva más flexible, más fuerte, más rápido y además progresivamente mejora su salud, por lo que se puede considerar el Taiji como una especie de Yoga, aunque la gran diferencia entre ambos sea que en el Taiji, usas Song como camino a mejorar tu Kung-fu, y como consecuencia mejora también tu salud, y con el Yoga solamente consigues lo último.

El error habitual que suelen cometer muchos practicantes de Taiji, es que si este concepto es mal interpretado, y cuando un alumno adquiere un nivel determinado, al pretender subir su nivel e intensidad de práctica, se obsesiona con el entrenamiento, lo realiza de una forma más obsesiva, y termina siendo una práctica “externa y dura ” que se aleja de Song, perdiendo el camino correcto para la mejora de su Kung-fu y también de la salud, por la acumulación de tensión nerviosa, lesiones durante la práctica, etc.

“Si relajas la mente, podrás relajar el cuerpo, y viceversa, aunque inicialmente esto deba ser un proceso consciente que realizado de forma repetitiva y de la forma adecuada, quede en el subconsciente y se transmita al cuerpo saliendo de forma natural”.

En cuanto a conseguir el estado Song en ciertas partes del cuerpo donde habitualmente nos es más difícil conseguirla, nos ofrece unos consejos muy útiles:

“Aunque todo el mundo sabe que un punto fundamental en la práctica del Taijiquan es relajar los hombros (aunque a veces no se recuerde o no se haga), poca gente sabe o cae en la cuenta de que realmente cuando los hombros están tensos o poco relajados, también es debido a que el pecho es decir, sus articulaciones, no están relajadas y abiertas”.

“Existen unas 18 o 20 articulaciones en el pecho”, nos comenta, y “poca gente hace mención a relajar vuestras articulaciones del pecho”, o como dice uno de los puntos básicos según los clásicos del Taijiquan: “Han Xiong Ba Bei”.

El hecho de no poder relajar bien los hombros es debido entre otras cosas, a no haber relajado el pecho de forma correcta. “Probad a erguir o tensar el pecho e intentar relajad los hombros. No podéis, ¿verdad? Ahí está realmente el problema”. Para tener los hombros relajados y “redondeados”, además hay que tener la conciencia en estar  “Han Xiong Ba Bei”.

Después, realizamos unos ejercicios de respiración, como “camino a generar el movimiento”, de forma que la respiración funcione como un generador interno que se trasmite del interior al exterior. Por ejemplo desde el pecho, el movimiento va a los hombros, de los hombros a los codos, de los codos a las muñecas y de éstas a los dedos de las manos. Así en todas las articulaciones del cuerpo como si de una expansión de energía se tratara desde nuestro centro hacia fuera en todo el cuerpo de forma progresiva y proporcional.

“Sentimos como cada articulación se abre y se expande al inspirar y se cierra o se comprime al expirar, y así a todo el cuerpo, de forma que el Chi se dirige a cada parte del cuerpo”, imaginándolo inicialmente para poder sentirlo realmente tras un entrenamiento correcto y constante. Realizamos unos ejercicios comenzando desde sentir las 9 articulaciones mayores o los “9 tesoros”, hasta sentir las más pequeñas articulaciones de nuestros dedos, solamente con la respiración e intentando no usar la “fuerza física”.

Para hacernos ver esto de una forma más fácil y cercana, el maestro nos pregunta: “Con que respiramos?”. “Con los pulmones” dijimos todos tras algún momento de duda. A esto, nos respondió: Si, con los pulmones, pero en ellos, a través de los alvéolos, se transmite el oxígeno a la sangre, que circula por todo el cuerpo, de forma que llega a cada rincón de él. A esto es a lo que denominan Chi, y al hecho de tomar conciencia de la llegada de esa energía que transmite la sangre a través de todo el cuerpo es a lo que llaman sentir la circulación del Chi.

Después de aclarar esto, añade: “al respirar, lo hacemos realmente con todo el cuerpo, de forma que el Chi alcanza hasta el último rincón de él, y lo inunda completamente. Siendo conscientes de esto durante nuestra practica del Taiji, este efecto se ve aumentado muy significativamente, y además de mejorar nuestro Kung-fu, es un excelente ejercicio para mejorar la salud, y puede curar o prevenir las enfermedades, causadas principalmente por el estancamiento del Chi”.

“Ahora, todos en grupos de 4. Uno realiza su forma, la que quiera, y mientras los otros 3 le masajean constantemente por todas las partes del cuerpo, incluidas las que crean que puedan estar mas tensas, o las estén lesionadas, por ejemplo”. Tras un rato de práctica y de risas, John apunta: “Esto es lo que debe suceder mientras se realiza la forma del Taiji, siempre que se ejecute de forma adecuada. “ En realidad, mediante la velocidad, la correcta postura, el  movimiento, la respiración, la consciencia y el enfoque que se debe tener mientras se realiza la forma de Taiji, sea cual sea la que practiques, estás proporcionando a tu cuerpo un “auto-masaje”, que aumenta la circulación del Chi a través de todo tu cuerpo, como si una o varias personas te lo aplicaran mientras lo practicas, haciendo que seas consciente de todas y cada una de las partes de tu cuerpo”.

John nos explica, que en ciertos libros de Taoismo, se habla del Chi y de su relación entre la conexión cuerpo y mente. A un nivel básico, y pensando en el cuerpo como materia, y sus tres estados (sólido líquido y gaseoso), nos explica: “Sólido es el nivel básico, más duro y que al golpearlo se puede dañar o romper. Gaseoso es volátil y etéreo, y el liquido es como el estado “Song”, que se adapta, amolda y rodea, y que es indestructible. Sentiros como liquido cuando practiquéis Taiji”.

Finalmente, realizamos un simple ejercicio de relajación y consciencia de partes de nuestro cuerpo, prestando atención sobre todo a las más susceptibles de tener ausencia de circulación del Chi, como pueden ser los dedos de las manos y sobre todo de los pies. “Si el Chi llega a los dedos de las manos y sobre todo a los de los pies, entonces puede llegar a todas las partes de nuestro cuerpo”, nos dice. Al terminar el ejercicio, noté en mis pies realmente el “pozo burbujeante”, aunque en mi caso fue incluso una “catarata burbujeante”, que se extendió por toda la planta de mis pies. Fue una experiencia muy agradable para acabar el día relajado y feliz, consciente de haber realizado un buen trabajo.

Gracias John por hacernos ver de nuevo cuan lejos estamos de practicar un Taiji de calidad, y de volver a mostrarnos el camino o por lo menos seguir intentándolo.

César Díaz de la Cruz.
Asociación de Taijiquan del Henares,  7 de junio de 2008.
taichichuanhenares@hotmail.com