¿Hacia donde miramos al practicar?

Por Maribel Brito

Cuando empezamos a aprender Tai Chi Chuan nunca nos ocupamos de la mirada al practicar. Al principio, bastante tenemos con fijarnos en el maestro para aprender el movimiento, ver donde van los pies, las caderas, los brazos, las manos y mil y un detalles que nos parecen imposibles de asimilar. Con el tiempo y la práctica nuestra ejecución de la Forma va mejorando y es cuando debemos prestar atención a nuestra mirada.

Es normal ver a practicantes de Tai Chi Chuan dirigir durante la práctica su mirada al suelo ya que se han acostumbrado a mirarse los pies para comprobar si están bien colocados y al final este gesto ha quedado integrado dentro del movimiento. Incluso, se puede ver a practicantes mas avanzados con el mismo problema cuando ejecutan la Forma delante de otras personas o delante del maestro. Esto es normal, porque ¿quién no se intimida ante el público y sobre todo ante el maestro? Pero es un error que debemos eliminar por muchas razones. Una de ellas y muy importante es porque el Tai Chi Chuan es un arte marcial.

Al escribir esto puedo oír a mi maestro cuando nos dice: “Esa mirada, recordad, esto es un arte marcial y malamente vais a descubrir por donde viene el golpe si miráis al suelo. No es normal que alguien os venga a atacar tumbado en el suelo, así que no busquéis ahí que ahí no esta el puño”. Y pensadlo. Es cierto.

La mirada debe estar al frente, centrada en un punto para conseguir una mejor concentración. En la mayoría de los movimientos o posturas ésta esta dirigida hacia las manos ya que las manos van a ejecutar el golpe con la fuerza que viene desde la raíz y, por tanto es en ellas donde debe estar la intención y, es en la intención donde debe estar la mirada. Este es el punto de atención.

Si nos mantenemos con la cabeza erguida, como si estuviera sujeta por un hilo cumpliendo el primer principio del Tai Chi Chuan, nuestro espíritu o Shen se elevará, no olvidemos que el Shen se refleja en la mirada. Y un Shen elevado nos ayudará a  alcanzar nuestro objetivo.

La mirada acompaña a los movimientos y debe reflejar las características de la práctica, es decir, en ella se debe ver relajación, estabilidad, constancia, tranquilidad, ligereza, fluidez, redondez y fuerza. Debe formar parte de la Forma y por tanto tiene que contener una de sus cualidades más importantes “la viveza”. Sin una mirada viva y despierta la Forma quedará vacía.