tuishoucompSobre la práctica del empuje de manos existe una cosa curiosa. Muchos de los practicantes de taichí lo rechazan y prefieren centrarse en el trabajo de formas con el que satisfacen sus necesidades. Otras personas sin embargo, lo tienen como un fin en sí mismo y ponen su práctica por delante del trabajo técnico. A veces tan por delante, que ni siquiera saben ejecutar la secuencia de una forma y por tanto, ni mucho menos entender lo que hay detrás.

Practicar empuje de manos no es un fin, sino un medio para entender lo que hay detrás de los movimientos. Es un laboratorio en el que existe un espacio controlado en el que experimentar con un compañero. Controlar variables cuando necesitan ser controladas o aumentar grados de libertad paulatinamente sin llegar a tener la incertidumbre de un combate libre. Da lo mismo si estamos metiendo una lenteja entre algodones húmedos para ver como germina o si estamos en el gran colisionador de hadrones, ambos son un medio para conseguir un fin y hay que respetar unos principios para sacar partido del experimento. Hay que ser capaz de adecuar el experimento a los intereses y capacidades del practicante para que pueda tener un aprendizaje. Si estos principios no se siguen, se pudrirá o secará la lenteja en el primer caso o provocaremos el fin del mundo en el segundo…

El mundo de la competición ha cambiado esto. Al hacer del tuishou un fin, en vez de un medio, se olvidan los principios que nos darían resultados a largo plazo para buscar atajos que nos den recompensas a corto. Podremos ver en la mayoría de competiciones que sobre todo son jóvenes robustos cual cabras montesas en época de celo envistiendo uno contra el otro. ¿Hace falta tener habilidades para hacer esto? Muchísimas. ¿Se trabaja lo que se busca trabajar en el empuje de manos? Sinceramente no. Es verdad que en contra de esta afirmación se puede argumentar que si no es correcto, como es que se hace en cualquier parte del mundo, incluida China. Y ante ese argumento solo puedo decir que China es también la responsable de las formas contemporáneas de competición que tienen más de gimnasia deportiva que de taichí, poco de marcial y completamente ajena a la parte de salud.

Pero esta situación no es sólo del taichí. En otras artes marciales siempre se ha criticado que la competición desvirtúa el arte. Los karatecas tradicionales, por ejemplo, reniegan del combate deportivo porque la limitación por las reglas hace que cada vez se parezca menos a lo que era originalmente.

Pero como no quiero que esto sea tomado sólo como una opinión, utilizaré un ejemplo de los clásicos para dar peso a mi argumento. Los cuarenta capítulos de la familia Yang es una recopilación de diferentes textos independientes contenidos en los documentos manuscritos de la familia Yang aparecidos en diferentes libros entre 1931 y 1963, recopilados Douglas Wile en su libro de los clásicos perdidos del tai Chi de finales de la dinastía Ch’ing En el capítulo 23, “Una explicación de las cuatro esquinas en el Tai Chi” dice:

Los “cuatro puntos cardinales” se refieren a los “cuatro lados del cuadrado” o rechazar (peng), desviar (lu), presionar (ji), empujar (an). Si al comienzo no se comprende que desde lo cuadrado podemos aplicar lo redondo y que la forma cuadrada y la redonda se intercambian infinitamente, ¿Cómo puede uno dominar la técnica de las cuatro esquinas? Cuando nuestros miembros externos o el espíritu interno son incapaces de realizar con sensibilidad las técnicas cuadradas y redondas de los “cuatro lados”, empezamos a ver los errores de ligereza, pesadez, flotar y hundirse y de este modo surge la necesidad de las cuatro esquinas, tirar (cai), partir (lie), golpear con el codo (zhou) y golpear con el hombro (kao). Asimismo, el doble peso y la excesiva pesadez resultante también darán lugar a las técnicas de las esquinas.

Los practicantes con una técnica deficiente no tienen más elección que compensarla mediante el empleo de las técnicas diagonales, en un intento por volver a la redondez y formas cuadradas apropiadas. Aunque los practicantes de nivel más elemental deben recurrir a golpear con el codo y con el hombro para compensar sus deficiencias, incluso los practicantes más avanzados deben adquirir habilidad en tirar y partir para volver a la forma apropiada. De esta manera las cuatro esquinas (energías diagonales) es compensar la falta de observancia de los principios del arte.

Las cuatro esquinas, las energías diagonales (Cai, lie, zhou y kao) son energías de emergencia que se deben usar en principio para volver la interacción al cuadrado. Ser capaz de movernos en el cuadrado es lo ideal y la incapacidad de estar ahí es sin duda, una falta de destreza. Evidentemente en una interacción libre de empuje de manos puede pasar que tenga en cierto momento la necesidad de ir más allá de mis energías cuadradas y entrar en las diagonales, pero son momentos puntuales y Tirar (cai) y Partir (lie) permitirán volver al centro. Sólo hay que mirar casi cualquier vídeo de tuishou de competición para ver que el 90% de los desvíos son a base de tirar y partir por lo que por definición, si la mayor parte de la interacción es con el uso de lo que los que inventaron esto dijeron que no había que usar más que en contadas ocasiones, algo falla.

En otro texto de “Las piedras del toque, las transmisiones secretas de la familia Yang” tenemos un capítulo que dice:

Embestida significa adelantar en exceso la cabeza.
Escasez significa una insuficiencia.
Pérdida significa separación.
Resistencia significa un exceso.

Debemos entender los errores representados por estas cuatro palabras. No solo nos impedirá cultivar la capacidad de pegarnos, adherirnos, juntarnos y seguir, sino que también nublarán nuestra comprensión del movimiento consciente (…).

Escasez y pérdida no son demasiado obvios de ver por un ojo no entrenado, pero embestida y resistencia… Mi sobrina de 5 años es la primera que dice al ver susodichos vídeos “¡que brutos!”…

Respecto a los empujes, son múltiples las citas que se pueden hacer sobre la necesidad de estar erguido, de no sobrepasar con el cuerpo la línea del pie, de mantener los hombros y codos abajo y sin embargo es la principal manera de mover a un oponente al avanzar en competición… “Utilizar mil kilos para mover 100 gramos”… ¿o era al revés?

Por estos motivos, la mayoría de practicantes son reacios a hacer empuje de manos y cuesta explicarles que eso “no es empuje de manos”. Debería llamarse judo chino, semi suai Jiao, o lucha leonesa de pekin, pero no es la herramienta que nos dieron los creadores de este arte marcial para aprender destrezas necesarias para poder mejorar en nuestra disciplina. No olvidemos que si lo que queremos es realmente probarnos al límite, sin restricciones ya está inventado y se llama leitai.

En “La práctica del Taijiquan” por Yang Chengfu dice en mitad del texto:
“(…) Los principiantes deben meditar sobre la importancia de estas importantes directrices comentadas, corregir de manera persistente las bases durante la práctica sin buscar atajos o resultados instantáneos. Un progreso lento y estable garantizará beneficios a largo plazo. Intentar evitar violar los principios al principio hará que haya poco o nada que corregir más tarde.”

Evidentemente no pretendo convencer a nadie con este artículo, más que aquellos que son reacios a hacer empuje porque lo ven agresivo, descontrolado y peligroso. Es cierto que esa práctica existe, pero que no os desanime a buscar otras alternativas. Independientemente de tus aspiraciones dentro del taichí, la práctica del tuishou no sólo es fundamental para entender lo que estás haciendo sino que bien hecho y adaptado a tu nivel es divertidísimo.

 

Javier Arnanz