El pasado fin de semana del 8 y 9 de junio tuve el privilegio de participar en uno de los cursos de Tai Chi Chuan más intensos, en todos los sentidos, de los que he realizado. Intenso por el ritmo de trabajo que llevamos los asistentes, intenso por la profundidad de las explicaciones de las diferentes técnicas, intenso también el sabor de la forma tradicional del estilo Yang más hermosa que haya visto, e intensa por la gran calidad técnica demostrada por el docente, Javier Arnanz.

Sin olvidar mi valoración subjetiva del desarrollo del curso, pasaré a describir la forma de Taiji Sanshou del estilo Yang. La forma se enmarca en lo que en artes marciales chinas se denomina Duilian, o secuencia de combate de dos personas. Pertenece al denominado Lao Yang Taijjiquan, o estilo Yang Antiguo, ya que se trata de una forma que ya se practicaba, por lo menos, en tiempos de Yang Jianhou, el padre de Yang Chenfu. La secuencia observa ciertas variaciones dependiendo del linaje que la transmita, no siendo incluida en todos los currículos de dichos linajes, la versión que trabajamos proviene del linaje del maestro Chen Yanlin, quien fuera a su vez alumno de Tian Zhaolin uno de los discípulos más avanzados de Yang Jianhou. Consta de 88 movimientos divididos a su vez en dos secuencias, A (el que inicia el ataque) y B (el que inicia la defensa). Cada movimiento esta basado en la escucha sensible y en la correcta aplicación de la estructura, energías y métodos del Tai Chi Chuan, cada técnica empleada sigue los principios estratégicos de sostener, neutralizar, sellar y atacar, así
como atraer al adversario, adherirse a su fuerza y llevarle al vacío, es decir, auténtico Tai Chi.

En definitiva, un curso excepcional, y eso que sólo fue el aperitivo al intensivo de cuatro días que impartirá Sam Masich en Madrid el próximo mes de agosto, menudo festín.

David Gómez